La ciencia de la felicidad en la escuela

Ayer día 20 de Marzo fue el Día Internacional de la Felicidad.

Abrimos el dialogo para aprender a ser felices desde la infancia.

Educar niños dichosos ayuda a mantener una perspectiva optimista y esperanzadora a lo largo de la vida.

Partamos de la siguiente premisa, ya contrastada; si los alumnos son felices en clase, se mejora el ambiente dentro del aula y se potencia el aprendizaje.

Por tanto;

¿por qué no tener “clases de felicidad” en nuestras aulas?

El centro británico Wellington College comenzó a impartir “clases de felicidad” a principios del 2015. Un prestigioso y renombrado internado inglés para alumnos entre 13 y 18 años, creado en 1859. Este centro se ha convertido en uno los centros educativos más avanzados del país y un referente para proyectos de similar naturaleza en el resto del país.

Nos sentimos tiernos, contentos, cercanos y divertidos cuando sentimos ALEGRIA 

 

¿Y qué se imparte en esas clases de “felicidad”?

Se trata principalmente  de una asignatura de una hora a la semana donde se enseña a los estudiantes a conocer y gestionar sus emociones y a sobrellevar el estrés y la tensión.

La felicidad es una cuestión de gestionar las emociones, de aprender a minimizar y convivir con las más negativas y saber también cómo potenciar las positivas.

La felicidad es tangible, existen muchos modos de medir, y aprender. Trabajando la Inteligencia Emocional con los compañeros en clase, aprendemos a ser empáticos y entender como encontrar esa felicidad. Recomendamos los juegos de emociones

Y lo mejor es que eso, como otras muchas cosas, ¡también se puede aprender y trabajar para mejorar nuestra destreza sobre las mismas!

Y por qué es necesario; desgraciadamente uno de cada diez alumnos menores de 18 años sufre de ansiedad y depresión crónicas. Ya en los últimos 5 años ,y en aumento,  se triplicó el número de niños que han necesitado apoyo por cuadros de estrés y ansiedad asociados a los exámenes. Obviamente, acarreando unos resultados académicos pobres y poco satisfactorios…  Son muchos los retos que se deben abordar y trabajar cada día en las aulas, pero trabajar sobre los aspectos humanos de los alumnos parece que se está convirtiendo en una prioridad si queremos, posteriormente trabajar otros ámbitos educativos.

Parece lógico pensar que trabajar sobre la felicidad de los alumnos ayudará a los mismos a ser en el futuro (y en el presente como niños) adultos felices y comprometidos con la sociedad.

Se trata de dejar de entender la educación como un proceso en el que los estudiantes aprenden contenidos con el objetivo de superar unas determinadas pruebas de evaluación, para comenzar a poner en el centro el desarrollo como personas.

Si bien, somos conscientes que poco a poco se van ganando batallas como estas (desgraciadamente más a nivel local y particular y no global), queda mucha guerra por librar hasta que el mundo educativo sea un verdadero reflejo de la sociedad que deseamos y queremos.

Por lo tanto desde aquí gritamos bien fuerte;

MÁS CLASES DE FELICIDAD EN TODOS LOS CENTROS EDUCATIVOS.

Comments are closed